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jueves, 14 de agosto de 2014

38- EL PUNTO CRÍTICO DE LAS ALMAS


            El cangrejo es uno de los pocos especímenes del reino animal que pueden caminar hacia atrás. Otro…, es el ser humano. Esto es un símbolo a considerarse. El cangrejo trae esa condición en su naturaleza instintiva, mientras que el hombre “lo aprende”. El ser humano (mientras su alma aún está en el “aula de la ignorancia”) aprende por imitación y por repetición y es en su naturaleza pasional en donde se reproducen las repeticiones y hábitos de la Raza. El “colectivo humano” está en cada hombre, son inseparables, por lo cual, el concepto de una ‘individualidad’ independiente es puesta en duda por las mentes iluminadas que han visto más allá… El “colectivo álmico” es un concepto poco comprendido, y como un conocido enunciado afirma:

“Tolas las almas son iguales a la ‘superalma’”

         El concepto de “individuo” ha sido útil como punto de partida para la investigación, por parte de los estudiantes, de la naturaleza humana, pero es tan solo eso…, “un punto de partida”.

         El corazón del hombre es en realidad “colectivo”; esta es una verdad esotérica que la mayoría no se cuestiona ni ve, por estar muy concentrados en los conceptos y estudios sobre la “individualidad”.

         Dijimos que el hombre, al igual que el cangrejo, es una de las pocas criaturas que pueden caminar fácilmente hacia atrás… A nivel esotérico (que es lo que nos interesa) esto es verdadero porque existe una condición interna en el ser humano llamada por muchos “alma” o “conciencia” que siempre está en procesos de movimientos ocultos incesantes. Por lo general la tendencia del alma es crecer, evolucionar, “caminar hacia adelante” (en sentido figurado), llenándose a cada paso de mayor luz de comprensión, pero existen almas humanas que están perdiendo el impulso del progreso al ser arrastradas por las energías del deseo y la ira. (No hablamos aquí del grado de ira y deseo dentro de ‘lo normal’ que puede tener un hombre evolucionante, sino cuando esas energías adquieren tal fuerza que comandan al individuo totalmente, apagando cualquier otra luz que pueda existir en el alma). Estas almas van perdiendo el muy escaso brillo que tenían y en lugar de avanzar en su desarrollo, comienzan a “caminar hacia atrás”, hasta llegar al punto de perder su naturaleza. (Estos son los humanos cuyos repetidos actos bárbaros les hacen merecer el adjetivo de “desalmados”, y esotéricamente cierto es  que de no cambiar esa desdichada situación, llegan a quedarse textualmente “sin alma”).
         Este suceso, del cual pocos hablan por no querer tocar temas que desafíen sus estructuras de ideologías y creencias más internas, es un proceso llamado “muerte del alma”, y en algunos textos se le ha denominado “segunda muerte”. Los estudiantes deben entender que el alma es “el vestido” o investidura de la Mónada (el Espíritu o Ser). Cuando la Chispa Espiritual recibe la “investidura álmica” para penetrar en el mundo de la forma y comenzar a ‘vivir experiencias’, comienza así un camino lleno de oportunidades para evolucionar. Esas oportunidades son ‘karma’ y ‘desafíos’ constantes que superar. Para ello hay un tiempo, en un ciclo. Las que lo aprovechan prosiguen la marcha hacia ciclos de vida posteriores y sucesivos, en un gran proceso escalonado ascendente para la conciencia. Hay almas que progresan así de grado en grado; otras que, más retrasadas, repiten el mismo grado en un ciclo posterior para poder luego seguir su avance; pero existen almas que, arrastradas por los vientos de la barbarie son como ‘las semillas’ que, al ser esparcidas durante la siembra en el campo, volaron hacia la tierra dura del camino. De esas semillas álmicas, algunas logran regresar a los surcos del campo después de ser arrastradas por nuevos vientos, pero otras no lo logran y se deterioran y pierden la vida, disecadas por el sol ardiente y el aire…

         Las almas son MÓNADAS que están teniendo oportunidad de evolución en el aspecto “conciencia”, pero existen almas que no lo logran, teniendo que ser entonces abandonadas por el Espíritu ocupante (Mónada) el cual en otro ciclo deberá generar una nueva “investidura álmica” en aras de poder ascender por la escalera evolutiva de la “CONCIENCIA”.

         Como se puede ver, la ‘muerte del alma’ existe; las almas no son inmortales por naturaleza. Las almas son los “cuerpos causales” de las Mónadas, son “cuerpos” o “burbujas de materia mental superior” que tienen la oportunidad de llenarse de luz y evolucionar, pero también pueden fallar, deteriorarse y perder la oportunidad…
         Esto no significa la muerte del Espíritu Virginal (Mónada), porque este no muere jamás, pero sí implica la desaparición de su “investidura mental y búdica” provisoria. En esa “investidura”, el Espíritu, como “ALMA”, puede recopilar experiencia y progresar, hasta llegar a iluminarse con los verdaderos y más elevados Valores de la Vida.
         Cuando el alma recoge los valores mínimos posibles de este progreso puede “salvarse” de la destrucción o ‘muerte’ para entrar, a partir de allí, en el progreso que la llevará a la “eternización”, convirtiéndose en “Alma Divina”. Esto sucede cuando el alma incorpora a consciencia los valores crísticos. Pero cuando no lo hace, y en vez de avanzar, retrocede, puede llegar al punto de experimentar la condenación de la muerte, que no es más que la liberación de la Mónada de su investidura en el plano mental y búdico, para recogerse así en su Esfera Átmica en espera de un siguiente ‘ciclo de oportunidad’.

         Estos temas han sido poco comprendidos, inclusive para los estudiantes de metafísica y temas esotéricos, debido a que existe una corriente popular y colectiva de pensamiento tendiente a creer que “el alma es eterna e indestructible porque así ha sido creada por ‘Dios’”. Nosotros afirmamos que tales cualidades son verdaderas respecto de las Mónadas (las ‘Chispas espirituales’) pero no es así respecto de las almas. No obstante, las almas tienen la posibilidad (como hemos visto) de salvación, iluminación y eternización, y esto se produce al alcanzar el estado búdico o crístico de conciencia. Entonces, ‘Mónada y alma’ se convierten en una unidad inseparable e indestructible, pudiendo proseguir su escala ascendente en la Evolución sin retroceso posible.

         El “punto crístico” es aquel en el cual aún el alma no se ha “salvado” y eternizado y que puede acaso, por diversas circunstancias, comenzar a “caminar en retroceso”… Es en este “punto crítico” en el cual se encuentra cierto grupo de almas en la humanidad, mientras que otros grandes grupos de almas están situadas en diversos niveles de luz de conciencia, recorriendo un camino ascendente.
        
El tema de la posibilidad de la muerte del alma (almas semillas) es un tema resistido por muchos estudiantes y no comprendido. No existe nada ‘malo’ o ‘cruel’ en la verdad de “la destrucción”. Por lo general la psiquis humana, necesitada de ‘seguridad psicológica’, tiende a creer en doctrinas e ideales acomodados a sus estructuras; pero la verdad es simple y clara, y bien entendida, es lógica y racional. La “creación”, “preservación” y “destrucción” son tres aspectos de la Naturaleza cósmica que obedecen a la LEY DE EVOLUCIÓN, y las almas no escapan a estas reglas y leyes.
Inclusive las almas que dijimos que se “eternizan” son en realidad, como “cuerpos causales” que son, destruidas en el mundo mental (cuando completan su desarrollo) para ser “absorbidas” como ‘esencia vibracional’ por la Mónada. Esto se llama “Nirvana” (extinción).

La PAZ yace en el fondo de todas las leyes y circunstancias. Lo que no muere jamás, porque jamás ha nacido, es el Espíritu Universal, la gran y eterna PRESENCIA, el misterioso “YO” de todo, eterno e indivisible; y este… es el Misterio más grande…

PAZ Y LUZ EN LOS CORAZONES



E.R.K.S., en sintonía




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