El
cangrejo es uno de los pocos especímenes del reino animal que pueden caminar
hacia atrás. Otro…, es el ser humano. Esto es un símbolo a considerarse. El
cangrejo trae esa condición en su naturaleza instintiva, mientras que el hombre
“lo aprende”. El ser humano (mientras su alma aún está en el “aula de la
ignorancia”) aprende por imitación y por repetición y es en su naturaleza
pasional en donde se reproducen las repeticiones y hábitos de la Raza. El
“colectivo humano” está en cada hombre, son inseparables, por lo cual, el
concepto de una ‘individualidad’ independiente es puesta en duda por las mentes
iluminadas que han visto más allá… El “colectivo álmico” es un concepto poco
comprendido, y como un conocido enunciado afirma:
“Tolas las almas son iguales a la ‘superalma’”
El concepto de “individuo” ha sido útil
como punto de partida para la investigación, por parte de los estudiantes, de la naturaleza humana,
pero es tan solo eso…, “un punto de partida”.
El corazón del hombre es en realidad “colectivo”;
esta es una verdad esotérica que la mayoría no se cuestiona ni ve, por estar
muy concentrados en los conceptos y estudios sobre la “individualidad”.
Dijimos que el hombre, al igual que el
cangrejo, es una de las pocas criaturas que pueden caminar fácilmente hacia
atrás… A nivel esotérico (que es lo que nos interesa) esto es verdadero porque
existe una condición interna en el ser humano llamada por muchos “alma” o
“conciencia” que siempre está en procesos de movimientos ocultos incesantes.
Por lo general la tendencia del alma es crecer, evolucionar, “caminar hacia
adelante” (en sentido figurado), llenándose a cada paso de mayor luz de
comprensión, pero existen almas humanas que están perdiendo el impulso del
progreso al ser arrastradas por las energías del deseo y la ira. (No hablamos
aquí del grado de ira y deseo dentro de ‘lo normal’ que puede tener un hombre
evolucionante, sino cuando esas energías adquieren tal fuerza que comandan al
individuo totalmente, apagando cualquier otra luz que pueda existir en el
alma). Estas almas van perdiendo el muy escaso brillo que tenían y en lugar de
avanzar en su desarrollo, comienzan a “caminar hacia atrás”, hasta llegar al
punto de perder su naturaleza. (Estos son los humanos cuyos repetidos actos
bárbaros les hacen merecer el adjetivo de “desalmados”, y esotéricamente cierto
es que de no cambiar esa desdichada
situación, llegan a quedarse textualmente “sin alma”).
Este suceso, del cual pocos hablan por
no querer tocar temas que desafíen sus estructuras de ideologías y creencias
más internas, es un proceso llamado “muerte del alma”, y en algunos textos se
le ha denominado “segunda muerte”. Los estudiantes
deben entender que el alma es “el
vestido” o investidura de la Mónada (el Espíritu o Ser). Cuando la Chispa Espiritual recibe la “investidura
álmica” para penetrar en el mundo de la forma y comenzar a ‘vivir experiencias’,
comienza así un camino lleno de oportunidades para evolucionar. Esas
oportunidades son ‘karma’ y ‘desafíos’ constantes que superar. Para ello hay un
tiempo, en un ciclo. Las que lo aprovechan prosiguen la marcha hacia ciclos de
vida posteriores y sucesivos, en un gran proceso escalonado ascendente para la
conciencia. Hay almas que progresan así de grado en grado; otras que, más
retrasadas, repiten el mismo grado en un ciclo posterior para poder luego
seguir su avance; pero existen almas que, arrastradas por los vientos de la
barbarie son como ‘las semillas’ que, al ser esparcidas durante la siembra en
el campo, volaron hacia la tierra dura del camino. De esas semillas álmicas,
algunas logran regresar a los surcos del campo después de ser arrastradas por
nuevos vientos, pero otras no lo logran y se deterioran y pierden la vida, disecadas
por el sol ardiente y el aire…
Las almas son MÓNADAS que están
teniendo oportunidad de evolución en el aspecto “conciencia”, pero existen
almas que no lo logran, teniendo que ser entonces abandonadas por el Espíritu
ocupante (Mónada) el cual en otro ciclo deberá generar una nueva “investidura
álmica” en aras de poder ascender por la escalera evolutiva de la “CONCIENCIA”.
Como se puede ver, la ‘muerte del alma’
existe; las almas no son inmortales por naturaleza. Las almas son los “cuerpos
causales” de las Mónadas, son “cuerpos” o “burbujas de materia mental superior”
que tienen la oportunidad de llenarse de luz y evolucionar, pero también pueden
fallar, deteriorarse y perder la oportunidad…
Esto no significa la muerte del
Espíritu Virginal (Mónada), porque este no muere jamás, pero sí implica la
desaparición de su “investidura mental y búdica” provisoria. En esa
“investidura”, el Espíritu, como “ALMA”, puede recopilar experiencia y
progresar, hasta llegar a iluminarse con los verdaderos y más elevados Valores
de la Vida.
Cuando el alma recoge los valores
mínimos posibles de este progreso puede “salvarse” de la destrucción o ‘muerte’
para entrar, a partir de allí, en el progreso que la llevará a la
“eternización”, convirtiéndose en “Alma Divina”. Esto sucede cuando el alma
incorpora a consciencia los valores crísticos. Pero cuando no lo hace, y en vez
de avanzar, retrocede, puede llegar al punto de experimentar la condenación de
la muerte, que no es más que la liberación de la Mónada de su investidura en el
plano mental y búdico, para recogerse así en su Esfera Átmica en espera de un siguiente ‘ciclo de oportunidad’.
Estos temas han sido poco comprendidos,
inclusive para los estudiantes de
metafísica y temas esotéricos, debido a que existe una corriente popular y
colectiva de pensamiento tendiente a creer que “el alma es eterna e
indestructible porque así ha sido creada por ‘Dios’”. Nosotros afirmamos que tales
cualidades son verdaderas respecto de las Mónadas (las ‘Chispas espirituales’)
pero no es así respecto de las almas. No obstante, las almas tienen la posibilidad (como hemos visto) de salvación,
iluminación y eternización, y esto se produce al alcanzar el estado búdico o
crístico de conciencia. Entonces, ‘Mónada y alma’ se convierten en una
unidad inseparable e indestructible, pudiendo proseguir su escala ascendente en
la Evolución sin retroceso posible.
El “punto
crístico” es aquel en el cual aún el alma no se ha “salvado” y eternizado y que
puede acaso, por diversas circunstancias, comenzar a “caminar en retroceso”… Es en este
“punto crítico” en el cual se encuentra cierto grupo de almas en la humanidad,
mientras que otros grandes grupos de almas están situadas en diversos niveles
de luz de conciencia, recorriendo un camino ascendente.
El
tema de la posibilidad de la muerte del alma (almas semillas) es un tema
resistido por muchos estudiantes y no
comprendido. No existe nada ‘malo’ o ‘cruel’ en la verdad de “la destrucción”.
Por lo general la psiquis humana, necesitada de ‘seguridad psicológica’, tiende
a creer en doctrinas e ideales acomodados a sus estructuras; pero la verdad es
simple y clara, y bien entendida, es lógica y racional. La “creación”,
“preservación” y “destrucción” son tres aspectos de la Naturaleza cósmica que
obedecen a la LEY DE EVOLUCIÓN, y las almas no escapan a estas reglas y leyes.
Inclusive
las almas que dijimos que se “eternizan” son en realidad, como “cuerpos
causales” que son, destruidas en el mundo mental (cuando completan su
desarrollo) para ser “absorbidas” como ‘esencia vibracional’ por la Mónada.
Esto se llama “Nirvana” (extinción).
La PAZ
yace en el fondo de todas las leyes y circunstancias. Lo que no muere jamás,
porque jamás ha nacido, es el Espíritu Universal, la gran y eterna PRESENCIA,
el misterioso “YO” de todo, eterno e indivisible; y este… es el Misterio más
grande…
PAZ Y LUZ EN LOS CORAZONES
E.R.K.S.,
en sintonía